lunes, 20 de agosto de 2012
LA AUTENTICIDAD
Cultivar la autenticidad es una invitación a volver a la simpleza de la congruencia, ya que interpretar un personaje frecuentemente requiere un importante gasto de energía y tiempo que, a la larga, nos va desgastando y transformando en quienes no somos.
Muy probablemente, cada uno de nosotros hemos estado en contextos donde se privilegia el mantener las apariencias sobre la autenticidad; en esos contextos podemos notar cómo esta actitud va generando un clima de malestar, apatía y poca fluidez, ya que el actuar desde el personaje hace que los demás también lo hagan, lo cual contribuye a que se genere un clima de falsedad. La práctica del ser auténtico, congruente y abierto en cambio, favorece relaciones más sanas, una mayor apertura a la expresión genuina de todo tipo de emociones, tanto a la alegría y el amor, así como a la expresión de emociones difíciles, como el miedo, la rabia, la vergüenza y la tristeza, en un contexto contenedor.
"Quien es auténtico, asume la responsabilidad por ser lo que es y se reconoce libre de ser lo que es" - Sartre.
"Mantén tu corazón
claro y transparente
y nunca te verás limitado.
Un sólo pensamiento turbador
crea diez mil distracciones.
Deja que las mil cosas te cautiven
y andarás cada vez más perdido.
Qué doloroso ver a la gente
atados por sí mismos" - Ryokan.
Reflexión
No es muy difícil reconocer que la calidad de las relaciones que tenemos con los demás, sobre todo con quienes uno siente como más cercanos, es un reflejo de la calidad de la relación que uno tiene con uno mismo, y viceversa, el tipo de relación que uno sostenga con uno mismo y con la propia experiencia influye directamente en cómo nos relacionamos con los demás. Si me relaciono con mi propia experiencia desde una cierta amabilidad, comprensión, paciencia y humor, es muy probable que este modo de ser se irradie hacia la relación con los demás y que sea capaz de tratar a mis cercanos también con amabilidad y humor. Si, en cambio, mi "crítico interno" es insistente y cruel en su evaluación de mis experiencias como aceptables o inaceptables, es bastante probable que proyecte ese tono de evaluación y juicio en mi relación con los demás. He aquí la sabiduría de "la regla de oro" (tratar a los demás como deseas ser tratado) que está presente en la mayoría de las tradiciones de sabiduría del mundo, ya que el tratar a los otros con amor es un tipo de altruismo que en realidad trae felicidad al que lo practica, pues lo que sucede afuera es un espejo de lo que sucede adentro.
Congruentemente, la autenticidad que cultivamos en nuestra relación con los demás refleja y nutre la autenticidad que manifestamos con nosotros mismos. A menudo nos podemos sumir en roles y estereotipos de quienes somos, perdiendo contacto con la chispa espontánea de nuestra verdadera presencia, nuestros verdaderos valores, intereses y maneras de sentir la existencia. Cuando esto pasa, nuestras relaciones se vuelven un poco más que intercambios semi-personales entre máscaras que se sostienen por comodidad, miedo, o simplemente por hábito. Como esto no es algo que suceda de un día para otro, la inautenticidad puede ser un fantasma sigiloso que se cuela en nuestras relaciones poco a poco: por ejemplo, en un inicio, puedes dejar de expresar tus sentimientos o pensamientos a tu pareja por temor a no ser comprendido/a o a ser juzgado/a, y ese silencio comienza a volverse hábito, hasta que tu verdad deja de ser visible hasta para ti mismo/a. Tal vez se establezcan rutinas de actividades distractoras (usualmente ligadas a algún tipo de consumo -comida, televisión, shopping, etc.) que hagan aun más difícil ver la autenticidad perdida. Pasado un tiempo, esa falta de autenticidad, ese negar lo que uno es realmente ante un otro, puede crear una distancia y un desconocimiento hacia uno mismo.
Como nuestras sociedades obsesionadas con la imagen no enfatizan la autenticidad como valor, pueden pasar años antes de que uno se dé cuenta que ha estado viviendo con poca autenticidad, y es usualmente frente al severo llamado de atención de la muerte (la propia muerte que se intuye cercana o la de un ser querido) cuando surge la pregunta fundamental: ¿Estoy viviendo mi propia vida realmente o estoy atrapado en pequeñas farsas cotidianas por miedo, conveniencia, o costumbre?
Pausa Mindfulness
sábado, 28 de julio de 2012
CAMINAR SOBRE LA TIERRA
Apreciando el milagro de caminar sobre la tierra
“La gente considera que caminar por el agua o por el aire es un milagro,
pero yo creo que el verdadero milagro es, en realidad, caminar por la tierra.
Cada día participamos de un milagro que ni siquiera reconocemos:
el cielo azul, las nubes blancas, las hojas verdes, los curiosos
ojos negros de un niño... nuestros propios ojos.
Todo un milagro".
(Thich Nhat Hanh)
Reflexión:
No hay que ir a ningún lugar distinto ni exótico para poder disfrutar del milagro de estar vivos, y es que, si nos detenemos por un momento, no es difícil reconocer el carácter prodigioso y altamente improbable de estar respirando, aquí y ahora. Si puedes leer estas palabras es porque eres parte de este milagro.
Que nuestro corazón funcione como lo hace, latiendo más de dos mil millones de veces a lo largo de toda una vida, o en otro ejemplo, ser conscientes de la complejidad de nuestro sistema nervioso, en el que existe un promedio de cien mil millones de neuronas conectadas entre ellas mediante unas diez mil conexiones sinápticas, milagros del que somos parte sin muchas veces darnos cuenta.
Y qué decir de las maravillas que ocurre a nuestro alrededor todo el tiempo, y las cuales podemos mirar, oír, oler; cada momento se nos presentan oportunidades para volver a conectarnos con la vida latente, y depende de nosotros tomarlas.
Si bien lo milagroso ocurre en cada momento, no siempre estamos atentos para apreciarlo, muchas veces estamos demasiado imbuidos en nuestros pensamientos o sentimos que vivimos si estuviésemos viviendo en “función piloto automático” producto del ritmo de vida moderno, sin embargo esto, hoy tenemos la posibilidad de detenernos, en esta misma respiración, apreciar la vida con atención despierta. Sin dudas todo un milagro.
Práctica:
Caminar con atención plena.
En la medida de tus posibilidades, date unos minutos para caminar con atención plena. Prestando una atención amable a tu respiración, a tus pasos y a aquello que te rodea: El suelo que pisas, el cielo, los árboles, las demás personas, etc.
Esta práctica no requiere que hagas ningún esfuerzo especial más que el de prestar atención al momento presente, y si aparece alguna idea o pensamiento que nos saquen de caminar, podemos volver a prestar atención a nuestros pasos.
Date un tiempo para simplemente disfrutar, sin tratar de conseguir nada especial, sólo caminar en el mayor silencio y atención que puedas.
En caso que no puedas caminar, permítete programar esta actividad para un próximo momento en el día o simplemente permítete observar a tu alrededor, respirando y disfrutando de aquello que te rodea.
Pausa Mindfulness
“La gente considera que caminar por el agua o por el aire es un milagro,
pero yo creo que el verdadero milagro es, en realidad, caminar por la tierra.
Cada día participamos de un milagro que ni siquiera reconocemos:
el cielo azul, las nubes blancas, las hojas verdes, los curiosos
ojos negros de un niño... nuestros propios ojos.
Todo un milagro".
(Thich Nhat Hanh)
Reflexión:
No hay que ir a ningún lugar distinto ni exótico para poder disfrutar del milagro de estar vivos, y es que, si nos detenemos por un momento, no es difícil reconocer el carácter prodigioso y altamente improbable de estar respirando, aquí y ahora. Si puedes leer estas palabras es porque eres parte de este milagro.
Que nuestro corazón funcione como lo hace, latiendo más de dos mil millones de veces a lo largo de toda una vida, o en otro ejemplo, ser conscientes de la complejidad de nuestro sistema nervioso, en el que existe un promedio de cien mil millones de neuronas conectadas entre ellas mediante unas diez mil conexiones sinápticas, milagros del que somos parte sin muchas veces darnos cuenta.
Y qué decir de las maravillas que ocurre a nuestro alrededor todo el tiempo, y las cuales podemos mirar, oír, oler; cada momento se nos presentan oportunidades para volver a conectarnos con la vida latente, y depende de nosotros tomarlas.
Si bien lo milagroso ocurre en cada momento, no siempre estamos atentos para apreciarlo, muchas veces estamos demasiado imbuidos en nuestros pensamientos o sentimos que vivimos si estuviésemos viviendo en “función piloto automático” producto del ritmo de vida moderno, sin embargo esto, hoy tenemos la posibilidad de detenernos, en esta misma respiración, apreciar la vida con atención despierta. Sin dudas todo un milagro.
Práctica:
Caminar con atención plena.
En la medida de tus posibilidades, date unos minutos para caminar con atención plena. Prestando una atención amable a tu respiración, a tus pasos y a aquello que te rodea: El suelo que pisas, el cielo, los árboles, las demás personas, etc.
Esta práctica no requiere que hagas ningún esfuerzo especial más que el de prestar atención al momento presente, y si aparece alguna idea o pensamiento que nos saquen de caminar, podemos volver a prestar atención a nuestros pasos.
Date un tiempo para simplemente disfrutar, sin tratar de conseguir nada especial, sólo caminar en el mayor silencio y atención que puedas.
En caso que no puedas caminar, permítete programar esta actividad para un próximo momento en el día o simplemente permítete observar a tu alrededor, respirando y disfrutando de aquello que te rodea.
Pausa Mindfulness
jueves, 24 de mayo de 2012
ESPIRITUALIDAD
Muchos mensajes, te ofrecerán "la iluminación", "la ascensión" y "el acceso a la 5ta dimensión". Todo ello es tentador, porque te servirá para evadirte de tu vida, que es ésta. Si percibes el 3D es porque ahora te toca plantarle cara a ésto. Y nada de lo que hagas para escaparte te servirá para evitar lo que tienes que vivir ahora. Tus viajes "espirituales" solo tienen sentido si te ayudan a ESTAR en el AQUI Y AHORA y enfrentar todas las dificultades de esta vida ordinaria, que es la que te toca vivir ahora. Con valentía, con coraje. Cuídate de aquellos que te invitan a evadirte. Lamentablemente muchos viven la "espiritualidad" como una droga, como una forma de "no estar", y te invitan a "otros mundos y otras dimensiones" que si bien existen, solo tienen sentido si te ayudan a centrarte en la que te toca AHORA. Porque esta vida no es fácil para nadie y hay mucho que resolver y aprender. Y muchos de los ganchos que aparecen por ahí disfrazados de "espiritualidad" son formas de evasión de la realidad ordinaria, que te brindan un escape, una ilusión de belleza y perfección que solo experimentarás realmente si te decides a conocerte a tí mismo CON tu realidad circundante tal cual es HOY.
Bianca Atwell
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